El pasado jueves 16 de marzo, Vodafone anunció la firma de un acuerdo con Movistar que puede considerarse histórico y de gran trascendencia para el sector de las telecomunicaciones en nuestro país. De manera inmediata, Vodafone podrá utilizar los servicios de fibra de Movistar en toda España durante 5 años.

Gracias a este acuerdo, Vodafone podrá ofrecer todo tipo de servicios, incluida la televisión, en los hogares y empresas del país. Hasta ahora, Vodafone es el segundo operador con más hogares de cobertura de fibra del país, con 9,5 millones (muchos de ellos gracias a ONO) pero está lejos de Movistar, que cuenta con 16,4 millones.

Dicho acuerdo tiene muchas consecuencias en el mercado: Vodafone mejora su situación al tener acceso a más clientes, podrá reducir la inversión en dicho servicio y concentrarlo en otras áreas como el despliegue de redes móviles. Para Movistar, el acuerdo tiene una virtud muy importante, ya que le asegura unos ingresos fijos por su inversión en la red, tal y como se explica en el comunicado conjunto.

Las dos operadoras se han apresurado a asegurar que el acuerdo es no exclusivo y que está abierto a otros, como no podía ser de otra forma, puesto que el regulador no hubiera permitido un acuerdo exclusivo que diera ventaja a un actor del mercado frente a los otros.

Por otra parte, está claro que el principal perjudicado de este acuerdo es Orange, que ve como su mayor despliegue de FTTH ya no le ofrece ventaja frente a Vodafone, que tendrá una huella mucho más amplia gracias a Movistar.

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